Carta al señor presidente

En el siguiente link podrás encontrar la publicación de la carta que la doctora Alegría Fonseca le hizo llegar al Señor Presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos, titulada: Hagamos la paz con la naturaleza.

ALEGRÍA FONSECA B

Hagamos la paz con la naturaleza

¿No será ya hora de abrir espacios para la discusión pública del proyecto de dragado y adecuación del río Magdalena?

Señor Presidente:

En días pasados tuve la ocasión de asistir a una presentación en Cormagdalena, donde se expuso, someramente, el proyecto mediante el cual el río Magdalena se transformará en un eje para el transporte de carga y la generación de energía. Allí se presentaron los beneficios en la reducción del CO2, junto con las ganancias socioeconómicas previstas en términos de empleo, construcción de puertos e hidroeléctricas y un sinnúmero de ventajas para el crecimiento económico del país.

No obstante la presentación de estos beneficios, me costó trabajo asimilar que este era el mismo río de la Magdalena de todos los colombianos. Ese mismo que ofreció la subsistencia a múltiples comunidades, pueblos y ciudades. Sectores económicos enteros dependen de los servicios ecosistémicos que ofrece el río; de él dependen pueblos ribereños, la producción de las ciénagas y los terrenos inundables.

Al considerar este proyecto como una de las transformaciones más importantes del país, que compromete la integridad de la cuenca de mayor relevancia socioeconómica, política, cultural y ecosistémica de la nación, se hace necesaria una planificación fundamentada en el estudio serio de la cuenca, sus componentes, ríos, planos de inundación y biodiversidad, y en la dependencia económica de los servicios ecosistémicos para la subsistencia y sostenibilidad de los pueblos ribereños. Todos los anteriores se verán afectados por los cambios que el proyecto generará. Se requerirá también la apropiación de recursos importantes para la mitigación de problemas previstos y no previstos.

La socialización del proyecto solo se ha realizado en términos de los beneficios económicos para la nación. Aún se desconocen los diseños de las obras y de los impactos ambientales que se derivarán de su ejecución. Basados en la poca información pública que tenemos a disposición, y en el conocimiento y la angustia de pescadores, pobladores locales y grupos conocedores de las dinámicas del territorio, como ambientalistas, geógrafos y planificadores, entre otros, podemos prever impactos como: disminución del agua que ingresa a las ciénagas en épocas de verano; el incremento de la tasa de sedimentación; la variación en el caudal del río con impactos sobre los recursos hidrobiológicos; la remoción de contaminantes por dragado, y, en general, el cambio drástico en la dinámica hidrobiológica del río y toda su cuenca, sus meandros, su desarticulación de los sistemas adyacentes, a través de los cuales el río se encarga de la regulación hídrica de toda la cuenca.

Aunque no estoy en contravía del proyecto, percibo mucha celeridad en su ejecución y afán por producir beneficios económicos a corto plazo a costa del río.

Aquí se debe tener en cuenta que las acciones previstas son de carácter irreversible, pues transforman radicalmente la estructura del río y su conexión con los territorios que atraviesa y alimenta. Cuando el río nos pase la cuenta de cobro por nuestra avaricia; cuando la sequía en el Caribe deje de ser temporal para ser crónica; cuando se hayan afectado los sistemas costeros de los que vive el turismo del país, ya no será posible dar marcha atrás. Esta será la herencia que les dejaremos a los futuros colombianos.

Señor Presidente: lo invito a asumir el reto de discutir este proyecto de cara al país. Los colombianos tenemos el derecho a saber qué va a suceder con nuestro río. Usted ha asumido el rol de ser el líder de la paz. Y la paz empieza por el respeto y la reconciliación con la naturaleza. ¿No será ya hora de abrir espacios para la discusión pública del proyecto de dragado y adecuación del río Magdalena?

Este es el corazón y columna vertebral del país y requiere un inmenso y urgente emprendimiento para su recuperación que vaya más allá de convertirlo en un simple canal y generador de beneficios económicos y kilovatios-hora.

Alegría Fonseca B

Directora Fundación Alma

Fuente: Eltiempo.com

Sobre Pispesca

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *